Así se volvió la Sergio Arboleda una cantera de poder de la derecha
No han pasado 50 años desde su fundación, y la Universidad Sergio Arboleda ya ha puesto dos presidentes de la República, un Fiscal General, un magistrado de la Corte Constitucional y uno más del Consejo de Estado la semana pasada. Además de un puñado de ministros y decenas de funcionarios públicos de alto nivel.
¿Cómo logró una universidad tan pequeña y joven convertirse en la cantera de los protagonistas del poder de derecha?
Es una combinación entre una concepción particular de la educación —humanismo cristiano, cultura general y formación para el liderazgo— y una vocación explícita de sus fundadores de incidir en la vida pública. Su tamaño permitió que profesores, estudiantes y directivos forjaran relaciones estrechas. Su origen y expansión regional conectaron élites costeñas con las de Bogotá. Y sus egresados exitosos fueron ampliando una red que se retroalimenta.
En un país cada vez más polarizado, esa identidad le dio una ventaja adicional: mientras otras universidades aspiran a ser espacios ideológicamente más neutrales, la Sergio ha tenido desde el comienzo un lugar reconocible dentro del mundo conservador.
Pocos encarnan mejor el éxito de esa fórmula que Abelardo de la Espriella.
La Sergio Arboleda nació con vocación política. Sus dos fundadores habían vivido en la intersección entre las ideas y el poder y crearon la universidad con el objetivo de incidir en ambos.
Álvaro Gómez Hurtado fue uno de los principales dirigentes conservadores del siglo XX, candidato presidencial, constituyente, periodista e intelectual. Fue un hombre de convicciones fuertes que, como dijo uno de sus pupilos que prefirió no dar su nombre por el cargo que ostenta, “era un tipo que no estaba dispuesto a disfrazarse de otra cosa para ganarse la presidencia”.
El otro fundador, Rodrigo Noguera Laborde, había sido ministro de Minas y Petróleos bajo la presidencia de Laureano Gómez y ministro de Justicia de la Junta Militar. Pero, sobre todo, había sido profesor en la escuela de Derecho de la Universidad Javeriana bajo el liderazgo del padre Giraldo. En esa época, el padre escogía a los estudiantes más talentosos, los promovía a cargos públicos y les infundía la mística de ayudar a otros javerianos que, a su vez, entraban en las redes de poder. Noguera replicó ese modelo en la Sergio.
“Su idea era refundar la Javeriana”, dice Ignacio Gaitán, presidente de Afidro y ex director de Innova durante el gobierno Duque. Cuenta que Noguera Laborde se llevó un cuerpo de profesores insigne de la Javeriana que incluía nombres como Aníbal Fernández de Soto, José Alejandro Bonivento, Martha Sáchica y Clara María González.
Más allá de sus trayectorias, tanto Gómez Hurtado como Noguera estuvieron marcados por episodios que terminaron ubicando a la universidad en un lado........
