“Con una elección tan cerrada no era antidemocrático esperar al escrutinio”
Iván Cepeda reconoció ayer su derrota frente Abelardo de la Espriella, después de que la izquierda apelara a la idea de que no se podía confirmar el ganador de la contienda electoral hasta no tener el resultado de los escrutinios y teorías del presidente Gustavo Petro de que hubo fraude en la segunda vuelta a través del software de la Registraduría.
El reconocimiento de Cepeda cerró este conflicto de interpretaciones, aunque también acusó a la campaña de De la Espriella de una “masiva compra de votos” en lo que ha sido una de las elecciones con votaciones más cerradas de la historia reciente del país.
Para entender qué rol tiene el reconocimiento de los resultados por parte de los perdedores en una democracia y qué puede venir con el gobierno de De la Espriella, La Silla Académica habló con María Teresa Gutiérrez Márquez, historiadora y profesora-investigadora del grupo “Estado, conflicto y paz” en el Departamento de Ciencia Política de la Pontificia Universidad Javeriana.
LSA. Tuvimos las elecciones presidenciales más reñidas en años. ¿Cómo interpreta estos resultados?
María Teresa Gutiérrez. Por el contexto latinoamericano, no me extraña que haya sido así de reñida. Pasó en Perú, donde todavía no se ha hecho oficial que Keiko Fujimori es la nueva presidenta y no se han reconocido los resultados. O en Chile, un país que tuvo un gobierno progresista y ahora se decantó por la extrema derecha.
Hasta ahora, Colombia siempre había sido la excepción a la regla, pero esta vez no lo fue y eso lo constata la elección de Abelardo de la Espriella, donde jugó mucho el tipo de campaña que hizo y apelar a ciertos territorios.
El patrón de división del voto nacional por regiones se confirma. Si se ve el mapa de resultados, en las zonas periféricas, como Chocó, donde más han sufrido el conflicto armado, ganó Cepeda. Mientras que en los centros urbanos y comerciales del país votaron por Abelardo de la Espriella. Eso muestra una distinción entre dos países.
Académicos como Ferrán González han hablado de esto en sus teorías de la presencia diferenciada del Estado, que no habla de un Estado fallido, sino de un Estado condicionado, que llega a ciertas regiones pero con una presencia muy débil y dentro de márgenes estrechos que le imponen relaciones de poder preexistentes.
LSA. Cuando hay resultados así de reñidos suele ser más difícil que quien pierde acepte los resultados. ¿Eso es necesariamente actitud antidemocrática? ¿Es una tendencia en la región?
MTG. No tengo evidencia que muestre que haya aumentado la pugnacidad de los resultados en América Latina, pero diría que impugnarlos hace parte de los mecanismos legítimos de la democracia.
Cuando ganó el Partido Liberal en los 30, después de 60 años de hegemonía conservadora, se habló de fraude y, después, cuando volvió a ganar el conservatismo en el 46, se volvió a hablar de fraude y se volvieron a poner en cuestionamiento los resultados.
En los días anteriores vimos denuncias con celulares de que los formatos de los E-14 fueron manipulados y esto lleva a que se ponga en cuestionamiento si los resultados fueron 100 por ciento fiables........
