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La inseguridad de tu seguro médico, por Miguel Palomino

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20.04.2026

Ahora que ya pasó la primera vuelta podemos comenzar a preocuparnos más sobre temas importantes sobre los cuales en lo fundamental no deberían existir diferencias ideológicas. Entre estos temas está la salud. No hay salud de izquierda ni salud de derecha.

La salud pública es un clásico caso de externalidades, es decir que los beneficios de una actividad no son plenamente percibidos por el mercado y, por lo tanto, el mercado por sí solo no logra ofrecer una suficiente provisión del servicio. Como tal, requiere por lo menos una coordinación extra-mercado, lo cual justifica algún grado de intervención estatal. Puede haber diferencias en cuanto a si será mejor que la provisión de la salud sea mayoritariamente pública o privada, pero debe haber por lo menos acuerdo en qué mecanismos son los más efectivos para tener a una población más sana.

Existen serios problemas con la salud pública y generalmente éstos no surgen por casualidad; usualmente alguien se beneficia de que así sean las cosas. Veamos algunos principios básicos que se deben seguir. En primer lugar, está el dicho: “Más vale prevenir que curar”. Es mucho más costo efectivo que los recursos de salud se utilicen en la prevención que en la curación. Esa es la lógica de las vacunas, por ejemplo. Extendiendo solo un poco la lógica, es mucho más costo efectivo curar a un enfermo antes de que éste se ponga grave. En la práctica, esto quiere decir que los centros de atención primaria (CAP), que son la puerta de entrada de todo sistema de salud del mundo, deberían tener prioridad sobre la atención especializada y deben ser mucho más numerosos y de fácil acceso para la población. Esto es contrario a la tendencia existente desde la pandemia,........

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