Lucas, Liam y Kevin
Es imposible no recordar hoy al pequeño Kevin Acosta, quien murió esperando el medicamento que necesitaba para vivir, y como si perder a su hijo no fuera suficiente, su mamá terminó defendiéndose de quienes debían responderle.
Ese es el nivel de crueldad al que llegamos en Colombia: madres obligadas a pelear contra el sistema de salud mientras sus hijos enfermos esperan tratamientos, medicamentos y atención, y aun entregándolo todo en su infinita batalla, al final les arrebataron hasta la dignidad.
Por eso las historias de Liam y Lucas hoy sí importan. No porque dos casos puedan arreglar una crisis que lleva años desbordándose, sino porque demuestran algo que también necesitamos reconocer: cuando alguien escucha, cuando hay voluntad y cuando al que tiene el poder le duele que un niño pueda morir, las cosas pueden empezar........
