Uyariy, de Javier Corcuera, por José Ragas
El intento de cierre del Congreso por parte del expresidente Pedro Castillo y su consiguiente vacancia crearon un vacío del poder en un país que tenía años de inestabilidad política. Se abría nuevamente un escenario donde una autoridad electa interrumpía su mandato y la decisión de quién debía reemplazarlo reposaba en manos de un Congreso que había estado empujando al país a ese escenario desde meses atrás, ante la imposibilidad de anular el triunfo electoral del candidato de izquierda. La solución que se impuso fue la de permitir que la vicepresidenta asumiera el cargo.
Pero esta no fue una salida que gozara de la legitimidad popular, aún cuando se trataba de una sucesión institucional. Se veía más bien como una maniobra de los grupos de poder en el Parlamento para poder gobernar sin problemas y preparar la próxima elección, que es la que tendremos en unos meses más. Dina Boluarte juramentó con una gran parte del país en contra, y su índice de aprobación, siempre cercano al margen de error, da cuenta de la pésima decisión que significó elevarla al mando y mantenerla ahí.
Por semanas, la población de distintas regiones se movilizó contra la salida de Castillo y lo que consideraban una maniobra ilegal por parte del Congreso. Fue una protesta masiva, donde miles de personas se enfrentaron con las fuerzas del orden,........
