La tortilla de patatas no era tan popular
En el medio rural gallego, el campesino no podía disfrutar de la mayor parte de los huevos que ponían sus propias gallinas, como tampoco de los jamones de sus cerdos. Certifican esto abundantes testimonios de observadores gallegos y de otras partes de España, como el médico de Villamantilla (provincia de Madrid), quien afirmaba, en 1917, que las aves de corral y los huevos eran alimentos reservados para algunas familias acomodadas.
Existía un viejo dicho que sostenía que la gallina era la “hucha del pobre”. Probablemente estaba pensando en que la mayor parte de los huevos y gallinas generados en explotaciones campesinas se dedicaban a la venta. Los huevos no los podía comer habitualmente la familia campesina. Se consideraban un “producto de cambio” o moneda en las ferias, donde las campesinas solían venderlos para comprar alimentos que no producían, como azúcar o aceite. Los paisanos disfrutaban únicamente de unas cuantas unidades, aunque, hacían todo lo posible para que........
