Los mil ríos secos
Los paraguas se abrieron por la lluvia dos ratos de la mañana. Hacía semanas que sólo trabajaban las sombrillas, fenómeno que ya no resulta extraño en el verano coruñés. Gotas contadas que refrescaron las calles y permiten a las brigadas zafar unas cuantas guardias de incendios ingobernables. Por la tarde los bañistas ya se tostaban en Riazor a 20 grados de fuego.
La tortilla de Betanzos se hace a menos temperatura que los grados que registró........
