Café diabólico
Y vuelvo a la carga. Sí, de nuevo me refiero a ese ruido que ensordece y vuelve loco a quien tiene que soportarlo sin filtro alguno. Me dice mi vecina Pilar que el otro día, al salir de un establecimiento sanitario, fue a tomar un café con una amiga, ya que acudió a la consulta sin desayunar por si acaso le hacían algunas pruebas que le provocasen náuseas. No fue así, pero por si acaso, que como se dice, más vale prevenir que hacer el numerito.
El caso es que el ruido de platos y vasos, tazas, cubiertos, gritos para poder oírse la propia clientela, el ir y venir de las gentes,........
