La farmacia Cobain
Nunca nadie me ha querido como tú. Lo dijiste la última vez que nos vimos. A las cinco de la tarde donde siempre solíamos quedar. Siempre a las cinco de la tarde, esa hora con ambiente mortecino. A las cinco es demasiado temprano para casi todo, pero tarde para cualquier cosa.
A las cinco te esperaba en la Farmacia Cobián. Tú le llamabas Cobain, que te encantaba cambiarle el nombre a las cosas, a las personas, llamarlas a tu manera, con ese ingenio repentino para los silencios entre las conversaciones. “Un día entraremos a comprar tiritas y estará él, con su chaqueta gris llena de bolas detrás del mostrador”.
Siempre llegabas tarde y yo me distraía en el Zara. Analizando la diferencia que hay entre la........
