Ahora, el demonizado lobo ibérico, luego será el oso
Solamente se cuentan los daños en la ganadera cabaña, por otra parte indemnizables, los que causa ese vilipendiado lobo, del que nunca se dirán los beneficios que al medio reporta. Se resucita el lobo feroz de una Caperucita, que ya entre escolares ni funciona cuando en tiempos de gobierno dictatorial, era casi un libro de texto; diría que más bien un clásico. Desde estas lecturas empezamos a odiar al lobo, hasta que inmersos en la naturaleza fuimos comprendiendo su misterio y necesidad, mientras las autoridades seguían su implacable regla de exterminio y los loberos cumplían con el cometido del que sacaban algunas pesetas cuando de exhibición de sus presas muertas, por ciudades, villas y feriales del entorno.
Erre que erre siguen amplificándose en los medios los ataques del salvaje cánido, contrastados cada año y en aumento. Siempre dando cifras de los perjuicios a la ganadera cabaña y nunca los beneficios, de tan prolijos como se expondrá, contrarrestan con creces todos los destrozos, por otro lado, como se sabe, indemnizables.
Cuando se produce........
