Un fogonazo tropical en este desierto “humanizado”
Una ciudad en obras debería ser una buena noticia. Tendría que encerrar alegrías. Al menos, si pensáramos que las obras están bien concebidas y proyectadas y que llevan al conjunto de ciudadanos hacia alguna parte. Cuando hay una idea de cómo vivir y de cómo mejorar el vividero de todos, ser parte de esa transformación debe recibirse como una vibración emocionante, porque la inversión de energías tendría que hacer mejor los días de los vecinos, que son los principales interesados. Pero en Auria quizá esto no sea así.
Uno camina entre las calles levantadas para hacer la cosa de los recados, que son las grandes y mejores aventuras urbanas y ve, cómo no verlo, intentos de mensajes de ciudad-marca, de sueños de grandeza marquetiniana, pero en clave chaíñas, ciertamente cutres. Vemos muchas llamadas a la mejora. En más de un cartel se lee algo así como “humanización de........
