Sobre el día nuevo
El sueño no es una reparación. Es una oportunidad. Un tesoro cotidiano para volver a ser otros después del gran acontecimiento de dejar de ser nosotros. La fortuna de volver a ser ligeros, sin traumas ni preocupaciones periféricas. Nuevos como el aire nuevo y soplado por primera vez. Sin dolores de cuerpo, sin textos por escribir, sin fruta por recoger. Venidos a esta cosa extraña y entusiasmante de la vida sin lastres emocionales ni enquistamientos de ningún tipo. Encarnados en un chorro de alegría inocente, esa nueva y un poco boba, a la que accedemos cuando todo está bien y nos abrimos al mundo sin cuestionar nada.
Amanecer, amanecerse, es la suerte, también física, de acompañar al planeta en sus orbitaciones mágicas y sabernos parte de su microbiota infinitesimal. Dormimos, pues, cuando el girar incomprensible nos arrulla para ese viaje diario de olvido y recuerdo, en el que muere al fin la persona que nos cuesta sujetar y renace un tipo distinto,........
