81 años de la Gran Victoria: memoria, verdad y responsabilidad
El 9 de mayo es una fecha sagrada para millones de personas. En este día todo el mundo conmemora el término de la Segunda Guerra Mundial, la tragedia más devastadora del siglo XX. Para los pueblos de la Unión Soviética, dicho conflicto bélico se convirtió en la Gran Guerra Patria, una lucha existencial por la supervivencia misma de nuestra amada Patria, nuestra cultura y nuestra gente.
Cada familia rusa perdió a sus seres queridos en los enfrentamientos crueles contra los fascistas y, por lo tanto, mantiene vivos los recuerdos de aquellos años, marcados por el dolor, sacrificio y una determinación inquebrantable de resistir.
El papel decisivo de la Unión Soviética en la derrota del nazismo es un hecho histórico incuestionable. Fue el Ejército Rojo el que soportó el peso principal de la maquinaria militar hitleriana, infligiendo al enemigo pérdidas irreparables en las sangrientas batallas contra el Tercer Reich.
Las trincheras de Stalingrado, resistencia indomable de Leningrado, furia de Kursk, cruce de Dniéper y, finalmente, la bandera roja alzada sobre el Reichstag siguen presentes y vívidas en nuestra memoria colectiva. Fue en el Frente Oriental donde se decidió el destino de la guerra. Más del 70% de las fuerzas de la Alemania nazi fueron destruidas allí.
Estas cifras son mucho más que simples estadísticas: reflejan la envergadura del esfuerzo de nuestros antecesores, el heroísmo de millones de personas que lucharon en condiciones extremas.
El precio de esta victoria fue verdaderamente inmenso: 27 millones........
