Irán entierra el mito de la invencibilidad estadounidense
La República Islámica de Irán, se consolidó como una potencia en Asia Occidental, tras la victoria en la guerra impuesta de 40 días, reconocida por la mayoría de las naciones, no sólo por haber asestado un duro golpe al denominado “Imperio Epstein”, algo que ningún otro país había logrado desde Vietnam; sino por la estrategia a largo plazo de la nación persa para debilitar las capacidades estadounidenses e israelíes en la región, constituyéndose hoy, un punto de inflexión en la historia del siglo XXI.
A pesar de las continuas afirmaciones de Donald Trump sobre su victoria, la realidad de la guerra muestra que los objetivos de Washington y Tel Aviv no se han cumplido, Irán mantiene su resistencia, la unidad de su pueblo, el control del estrecho de Ormuz, y consolidó sus logros al imponer sus condiciones en las conversaciones de Islamabad del 11 de abril de 2026.
8 millones de estadounidenses protestaron «No Kings» contra la guerra de Trump e Israel. Europa y aliados como Japón se negaron a participar, marcando el declive de las potencias.
La civilización persa de más de 6.000 años de historia, ha atacado el mito de la supremacía aérea de Estados Unidos; en sus ataques ha neutralizado cazas F-35, F-15, drones MQ-9 reaper y todo misil que ha interceptado con sus misiles balísticos e hipersónicos, y con el ataque de Irán a Dimona, ha destrozado la ambigüedad nuclear de Israel, demostrando con ello su supremacía en avance científico y tecnológico a pesar del bloqueo impuesto, las sanciones por parte de Washington en estos 47 años.
La guerra ilegal contra Irán, superó los 35 mil millones de dólares a EE.UU., además de haber llevado a la humanidad a la peor crisis energética global, marcando la agonía del presidente del país del Norte; pues según la encuesta de Reuters/Ipsos de marzo de 2026, los índices de aprobación del presidente, Donald Trump han caído a su nivel más bajo desde su regreso a la Casa Blanca, situándose en torno al 36%, mientras los precios del combustible se disparaban.
Periódicos como New York Times (NYT), y revistas como Financial Times (FT) señalaron que la guerra de Trump contra Irán que comenzó el 28 de febrero de 2026, ha dejado a Washington al borde de una derrota estratégica, centrándose en su desprecio por la planificación militar, el daño a las alianzas, el agotamiento de los recursos militares y la erosión de la autoridad moral de Estados Unidos.
EE.UU. e Israel atacaron a más de 120 lugares históricos y edificios patrimoniales, además Universidades, institutos científicos, escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles, entre ellas la escuela de Minab, donde más de 170 personas fallecieron, la mayoría niñas y niños, martirizando al gran líder de la República Islámica, el Ayatola Ali Jamenei, y otros líderes dejando un saldo de más de 1600 muertos para finales de marzo.
Sin embargo; Irán está demostrando al mundo que su valía está en su raigambre espiritual, su moral y su ética, como lo han confirmado los ataques de Trump contra el Papa León XIV, después de que este último denunciara lo que llamó una «ilusión de omnipotencia» detrás de la agresión estadounidense contra el país persa, revelando con ello una crisis de fe y la ira por la derrota ante Irán, como lo ha señalado el sacerdote católico sudafricano Christopher Clohessy.
El pueblo iraní está escribiendo una epopeya en las calles, esto no solo se ha visto en la cadena humana frente a las centrales eléctricas y nucleares, tras la amenaza de Trump de querer destruir toda una civilización; sino que ahora mientras se escriben estas líneas, continúan las masivas marchas y concentraciones, las que seguirán en defensa de su soberanía y en contra las injerencias del país del Norte y Tel Aviv.
Con todo ello, se confirma que la civilización persa, está dejando grandes enseñanzas al mundo en haber derrotado a países que sólo tienen 250 años de historia, los que no han revitalizado la justicia, la igualdad ni la democracia; pues el Cilindro de Ciro es un modelo para revitalizar los valores universales de los derechos humanos.
