De la Tierra a la Luna, con desconfianza
El día del niño recordé una frase de Stephen King, escrita –de todos los lugares –en una oda al Caballero de la Noche titulada «Por qué elijo a Batman» (Prólogo a Batman #400, octubre 1986). El maestro del terror anota: “Nunca crecí del todo, solo me creció más pelo en varias partes de mi cuerpo y un sentido de responsabilidad en el corazón”. Me encanta la frase, mucho más viniendo de quien viene, un autor capaz de helarnos la sangre con los mundos de terror que hallamos en sus obras, pero con el corazón de un niño que elige creer y leer al justiciero enmascarado de Ciudad Gótica.
Debo decir que esa es la forma en la que me siento cuando hablan del espacio, de la exploración espacial, del cosmos y tal: me siento un niño. Acabo de cumplir 51 años y mis canas, mis rodillas y mi gastritis tienen algo qué decir al respecto. Pero sí, amo ver “Interestelar” una y otra vez, sigo a Neil DeGrasse Tyson en todas las redes, trato de entender la teoría de cuerdas, y estuve atento a cada minuto de la misión Artemis II, que llevó a 4 astronautas al punto más lejano jamás alcanzado........
