Una tremenda lacra
El absentismo laboral se ha convertido en una de esas peculiaridades nacionales que algunos observan con preocupación y otros contemplan casi como una expresión artística. España, país de sol, gastronomía y puentes estratégicamente colocados en el calendario, parece haber añadido a su catálogo una creciente facilidad para desaparecer temporalmente del puesto de trabajo sin que nadie se lleve demasiado las manos a la cabeza. En este escenario brilló durante una temporada Yolanda Díaz. Su protagonismo político alcanzó cotas notables mientras se presentaba como la gran protectora de los trabajadores. Cada nueva medida era anunciada con solemnidad casi épica, como si estuviera a punto de corregir siglos de injusticias laborales. Sus intervenciones ocupaban titulares, tertulias y conversaciones de café. Parecía que el Ministerio de Trabajo se había convertido en el centro gravitacional de la política española. Sus detractores sostienen que algunas de las facilidades introducidas o........
