La hoja de ruta y la vía cerrada: El Arica–La Paz como prueba de la política ferroviaria
En la política pública boliviana persiste una brecha entre el anuncio y la ejecución. Se promete, se celebra la promesa como si fuera ya un hecho consumado y, unos meses después, el expediente se archiva sin costo político alguno. La política ferroviaria ofrece una nueva ocasión para comprobar si esta vez será distinto; ojalá lo sea.
El 8 de abril el Gobierno presentó como histórica la cumbre realizada en Santa Cruz bajo el título “Bolivia: corazón de integración latinoamericana – Política nacional de ferrocarriles”, organizada por el Ministerio de Obras Públicas y la Unidad Técnica de Ferrocarriles. Con la presencia del presidente y del ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, se anunció que el Estado devolvería a los ferrocarriles el lugar que habían perdido tras años de postergación. La excepción ha sido el corredor bioceánico, que recibe abundante tinta en proporción inversa a su avance: a estas alturas es menos un proyecto con financiamiento que un objetivo aspiracional de comprobada utilidad diplomática.
El compromiso concreto consistió en elaborar una “hoja de ruta” para el desarrollo ferroviario, cuyo primer desafío sería integrar las redes andina y oriental. Tres meses y medio después, las bases siguen sentadas y la hoja de ruta sigue sin conocerse.
Desde entonces no han faltado nuevos anuncios, cada........
