Daniel Ortega, un Stalin tropical
La revolución en Nicaragua suscitó esperanza en amplias franjas de la izquierda e inclusive de corrientes democráticas y liberales. En julio de 1979, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) echó del poder al dictador Anastasio Somoza.
En México había efervescencia alrededor de ese acontecimiento, porque, además, sumaba un componente interesante: la participación de comunidades de base y de religiosos comprometidos con el cambio social como el sacerdote Ernesto Cardenal, quien se convertiría en ministro de Cultura.
El gobierno del presidente José López Portillo apoyó al FSLN en todo lo que se pudo, desatando el enojo de la Casa Blanca. El objetivo era respaldar opciones distintas a las de las dictaduras militares que se habían expandido por todo el continente.
Tras........
