Y ahora Hodio: «No al odio»
La coalición política que gobierna la UE desde 2019, del Partido Popular Europeo, la Socialdemocracia y los Liberales, parece estar en crisis ante el insólito enfrentamiento político público de la presidenta de la Comisión Europea, la alemana del PPE Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, el socialdemócrata portugués António Costa. La posición política que expuso la primera respecto a la guerra de Irán ha sido la desencadenante de la crisis que ha provocado que Ursula von der Leyen haya tenido que rectificar sus palabras tan rápida como rotundamente. Se había manifestado a favor de la guerra de Irán con la frase: «No debe derramarse ni una lágrima por el régimen iraní». Y para que no cupiera duda alguna respecto a su alcance, remachó: «Europa no puede ser la guardiana del antiguo orden mundial ya desaparecido». Pues bien, en apenas 24 horas ha pasado a afirmar que «el derecho internacional es inquebrantable», reiterando el compromiso de la UE con su defensa. Es decir que lo que anteayer no existía, al día siguiente ha pasado a ser eterno. Lo que es un claro ejemplo de la volatilidad de las convicciones en las más altas instancias europeas, y por desgracia también de la «volatilidad» de la misma institución. En cuanto a España, la coalición gubernamental «progresista, feminista y ahora pacifista» está en «tierra de nadie», ni alineada (por supuesto) con EEUU e Israel, pero tampoco con Francia y su iniciativa militar «Disuasión avanzada». De tal manera que la fragata Cristóbal Colón, enviada a proteger a Chipre junto a la flota europea comandada por el portaviones Charles de Gaulle, ahora se retira porque Macron quiere dirigirla a garantizar el libre paso por el estrecho de Ormuz. Bloqueado por Irán y por donde es transportado un 20% del petróleo mundial. Por otra parte, la nueva cualidad incorporada al sanchismo de un rotundo «pacifismo» no debe sorprender, teniendo a Bildu como un socio político cooperador necesario de su permanencia en el Gobierno. Y cuyo compromiso con la paz y rechazo de la violencia es una cualidad política indiscutible e indisociable propia de los sucesores de ETA. Todo tan auténtico como la nueva pancarta sanchista del «No al odio», que ya comparte pantalla con la del «No a la guerra». Ayer, en un discurso en el «Foro contra el odio» celebrado en Madrid, volvió a cargar contra los «tecnomagnates» lanzando «Hodio», una herramienta para limitar la presencia del «odio» en las redes sociales. El sistema establecerá un ranking entre las plataformas, en función del contenido «problemático» que contengan. Como los jóvenes ya no le votan, las redes son un enemigo a censurar.
