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Del «No a la guerra» de Irak, al «No a la guerra» de Irán

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11.03.2026

Hoy es «11M», una fecha que evoca el jueves 11 de marzo de 2004, cuando se produjo en España, en cuatro trenes de la red de cercanías de Madrid, el mayor atentado terrorista cometido en la Historia de España y de Europa hasta aquel momento. Se produjeron las explosiones entre las 7:36 y las 7:40 de la mañana, ocasionando 193 muertos –incluida la célula islamista que se suicidó días después en un piso de Leganés al ser localizada por la Policía–, y unos 2.000 heridos. Sánchez ha actualizado aquellos acontecimientos, aludiendo incluso a la foto de las Azores, plagiando a su predecesor con el «No a la guerra». Entonces referida a la de Irak y ahora a la de Irán. Con el 11M entre ambas, un «parteaguas» en la Historia de España, llegando al Gobierno un PSOE predecesor del actual PSOE sanchista, con un programa político que apenas había estado presente en la campaña electoral del 14 de marzo. Fueron tres las rupturas de la sociedad española de la mano de aquel gobierno. Una fue la ruptura territorial, que vino de la mano del secretario general socialista y candidato a la presidencia del Gobierno, que en la campaña de las elecciones autonómicas catalanas había expresado su decisión de «apoyar la reforma del Estatut que aprobara el Parlament de Cataluña». Lo que sería el germen de lo que precipitaría años después el «procés» y el golpe separatista de 2017. La otra quiebra fue contra el espíritu constitucional que se concretó en la Constitución de la Concordia, superando el enfrentamiento entre las «dos Españas». El instrumento fue la ley de «memoria histórica», hoy convertida –¡de la mano de Bildu!– en la ley de la «memoria democrática». El tercer elemento desgarrador fue una ruptura moral, y se concretó en una nueva ley del aborto, acabando con la de los tres «supuestos», que era la jurisprudencia sentada por el Tribunal Constitucional en su sentencia de 1985 contra la ley aprobada por el Gobierno de Felipe González y que estuvo «pacíficamente» vigente hasta entonces. Además de sentar las bases de lo que hoy es la ideología de género, con su ley sobre el «matrimonio» entre personas del mismo sexo. Como afirmó en una frase célebre el presidente Franklin D. Roosevelt: «En la política nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, es seguro que fue previsto de esa manera». Se podría reflexionar acerca de aquel atentado y las consecuencias que tuvo para España, llevando a La Moncloa al PSOE que, hasta el 11 de marzo, en todas las encuestas salía claramente derrotado. Y ocasionando esa quiebra social y política.


© La Razón