Bolivia gana y se va al mundial
El fútbol, en su esencia más pura, es un ejercicio de fe organizada. Cuando hoy decimos que Bolivia gana y se proyecta hacia un mundial, no estamos invocando un milagro deportivo, sino celebrando la culminación de un proceso de convicción. El marcador en la cancha frente a Irak es apenas el síntoma de algo mucho más profundo: es la capacidad de un país de reconocerse nuevamente, después de tres décadas, capaz de competir en las grandes ligas del mundo. Pero esta columna no es solo sobre fútbol; es sobre el otro «Mundial» que jugamos todos los días, aquel donde no se corre tras una pelota, sino tras el crecimiento económico, la apertura de mercados y la consolidación de nuestra reputación como el nodo logístico de Sudamérica; como una plataforma abierta, confiable y diseñada para atraer las inversiones que transformarán nuestro potencial en bienestar compartido.
Que hoy Bolivia e Irak se encuentren en una misma cancha, a miles de........
