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La romana

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20.07.2026

Uno ha pasado, en la vida, de la balanza romana a la física cuántica y del tintero de la escuela a la firma electrónica. De niño, en el pueblo, regían unos pesos y medidas de los que, a estas alturas, pocos conocen el significado. Los animales se pesaban por arrobas, como los pellejos de aceite o los sacos de patatas. El trigo se medía por fanegas y celemines. Y en el vino regían la cántara, la azumbre y el cuartillo. La onza, que es la que más ha resistido, se reservaba para el oro y el chocolate. En el mercado de los lunes, el objeto que no podía faltar en ningún puesto era la romana, con la que se........

© La Razón