¿Será un híbrido...?
La guerra híbrida es un conflicto no declarado en la zona gris de las abundantes sombras políticas contemporáneas. La guerra tiene una bien ganada mala reputación. Solo gente como Putin se decide a iniciar contiendas al viejo estilo militar, poniendo «botas sobre el terreno», pues no le importa cuántos compatriotas suyos mueran. Pero tampoco renuncia a la comodidad geopolítica de las guerras híbridas, que se avienen mucho mejor con el carácter cobarde, adventicio y mentiroso de estos tiempos. La guerra híbrida sirve para desestabilizar un país, debilitarlo, crear inseguridad, caos interno, presionarlo socialmente, perjudicar sus finanzas, trastornar a la opinión pública. Es una guerra no declarada, al estilo de esos matones vocacionales que atacan por la espalda a un compañero y cuando este se gira, dolorido, el bravucón levanta las manos con cara de inocente futbolista que acaba de patear las gónadas del adversario. Aunque son guerras tan crueles como las de antaño; en cierto modo incluso peores, porque en las guerras militares combaten soldados –casi todos profesionales– mientras que las híbridas usan a niños, abandonados o huérfanos, a familias pobres, a enfermos, a inmigrantes. Ha sucedido en Ceuta ya dos veces, en 2021, y el pasado julio. Son actos bélicos........
