Por qué casi nadie va al cine
Fotograma de la película Sirat.
No hace tanto tiempo que una compañera de trabajo me confesó entusiasmada que su hija se había matriculado en un máster de redacción de guiones cinematográficos en Madrid. De inmediato, me uní a la alegría materna convencido por el hecho de que la chica ya había hecho sus pinitos en el mundo del cine en forma de un breve cortometraje que había recibido el aplauso unánime de familiares y amigos. No obstante, avanzada la conversación, apareció la subvención, como si fuera una entidad dotada de vida propia, un ser por el que muchos luchan, aunque pocos lo consiguen.
La tertulia finalizó con los correspondientes deseos de éxito para la muchacha y su denodado esfuerzo por abrirse paso en la cinematografía. Quedaron para mí la reflexión y el concepto del “subvencionado”,........
