Contrastes
Migrantes en chabolas, en la playa de Trampolín, a 19 de septiembre de 2026, en Ceuta (España). / Marcos Moreno - Europa Press
Se están volviendo chiflados: toda la atención informativa quedó ayer secuestrada por el abracadabrante episodio del espray de gas pimienta que una diputada del PP usó para llamar la atención sobre el miedo en Ceuta. La diputada entró en la cámara con su artefacto, lo enseñó, fue expulsada por la presidenta Armengol, intentó ocultar que estaba cargado y acabó por provocar un accidente en un cuarto de baño, con la consiguiente agitación, acusaciones e inevitable espectáculo. Una historia perfecta para estos tiempos: mucho ruido, bastante estupidez y ninguna consecuencia útil. Por supuesto, no era preciso expulsar a la diputada, ni necesario montar el pollo que se montó. Bastaba con requisar el espray, aplicar las normas de seguridad y recordar a sus señorías que el Congreso no es lugar para esgrimir armas, aunque sean defensivas. Convertir cualquier incidente en batalla política forma ya parte de la liturgia parlamentaria. Nada se resuelve sensatamente, si existe la posibilidad de organizar un escándalo, grabar un vídeo y repartir indignaciones enfrentadas en las redes sociales. La anécdota del espray ocupó ayer titulares, tertulias y comentarios. Entretanto, y sin estrépito alguno, Canarias lograba algo inaudito: que la........
