Saber irme
Saber irme / Jordi Otix
Llevo once años asistiendo puntualmente a mi cita de los miércoles con este medio y con ustedes. Ha habido épocas en las que los temas se me enredaban en las yemas de los dedos y me veía tecleando ávidamente sobre esto o aquello y otras en las que esos mismos temas estaban en barbecho, pero, al final, la vida, la muerte, lo humano o lo divino se abría paso y el artículo llegaba puntual al café del desayuno de los miércoles.
Quizá crean que hoy es uno de esos días en los que no sé de qué escribir y por eso estoy dando todo este rodeo. Puede ser, en cambio, una vez más, la vida, la muerte, lo humano o lo divino se ha hecho presente para que comparta con ustedes esta reflexión.
A lo largo de mi vida he tenido serias dificultades para irme de algunas personas y de algunos lugares. Cuando hablo de personas no me refiero solo a parejas, sino a amistades, compañeros de trabajo e, incluso, familia. En cuanto a los lugares aludo a trabajos o proyectos.
No es que yo no fuera capaz de darme cuenta de cuándo sobraba en algo o en........
