La adicción más preocupante: estar siempre ocupados
Vivimos en una sociedad que celebra estar ocupados. Llenar la agenda se ha vuelto sinónimo de éxito. Decir “no tengo tiempo” parece una medalla de honor. Pero estar ocupados no siempre es ser productivos. Muchas veces es solo una forma elegante de huir; huir del vacío, de lo incómodo, de lo que pesa.
Detrás de la hiperactividad constante suele esconderse algo más profundo: evitar emociones intensas, no escucharnos, no sentir. Nos mantenemos en movimiento para no detenernos a mirar lo que duele, lo que falta o lo que necesita atención. Y sin darnos cuenta, empezamos a creer que nuestro valor está en lo que hacemos y no en lo que somos.
Ocuparnos de todo se vuelve una estrategia de control dentro del caos. Si hago más, siento que........
