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Neovernáculo: cuando el futuro vuelve a la tierra

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30.03.2026

Durante décadas nos enseñaron que evolucionar significaba abandonar la tierra, la madera y la guadua. Nos convencieron de que el concreto era el símbolo del progreso y que los sistemas constructivos tradicionales pertenecían al pasado. Sin embargo, en Manizales ocurrió algo curioso: mientras intentábamos olvidar cómo construíamos, muchas de nuestras casas de bahareque seguían resistiendo terremotos, lluvias y el paso del tiempo. Tal vez el problema nunca fue el material. Tal vez fue nuestra idea de modernidad. Manizales es una ciudad singular en América Latina. Aquí convivieron al menos cuatro tipologías de bahareque: el tradicional, la tabla parada, el encementado y el metálico. Este conocimiento permitió que, a comienzos del siglo XX los constructores locales reinterpretaran estilos europeos —palacios de inspiración francesa o edificaciones neoclásicas— utilizando los materiales disponibles en estas montañas. No era una copia. Era una adaptación inteligente entre aspiraciones estéticas y conocimiento........

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