Gerociencia: Una ciencia nueva para un reto de siempre (I)
Hace poco escuché al Dr. Juan Manuel Toro, decano de la Escuela de Ciencias de la Vida de la Universidad Escuela de Ingeniería de Antioquia, y soltó una frase que me sacudió: "Envejecer es una enfermedad". Casi me caigo de la silla.
¿Una enfermedad? ¿El proceso más natural y universal de la vida humana? No me lo esperaba, no lo vi venir y menos que estuve de acuerdo. Respiré. Y seguí escuchando. Porque lo que vino después -si bien sigo pensando que no es una enfermedad- sí cambió la perspectiva de su planteamiento.
El Dr. Toro habló del envejecimiento exitoso y saludable: baja probabilidad de enfermedad, alta capacidad física y mental, y un compromiso activo con la vida. A eso se le llama Gerociencia. Piénselo así: no es la medicina que actúa cuando ya algo duele. Es la ciencia que estudia cómo hacer que ese momento llegue lo más tarde posible, o simplemente no llegue. No es geriatría. Es prevención inteligente, construida desde la biología, la genética y hoy también desde la inteligencia artificial.
Y el mundo ya se movió. En el Longevity World Forum de febrero de este año, Nir Barzilai, investigador del Albert Einstein College of Medicine, resumió el objetivo con una frase que debería estar en cada facultad de Medicina, ciencias de la vida y su cadena de valor del país: "invertir tiempo en prevenir en lugar de tratar enfermedades". En ese mismo foro se señaló algo que me incomoda tanto como lo de la "enfermedad": en los planes formativos médicos se enseña más sobre enfermedad que sobre salud.
¿Y en Colombia? Lo mismo. Y puede ser más complejo porque tenemos los recursos para cambiarlo (biodiversidad, talento, institucionalidad) y todavía no hemos conectado los puntos. Por eso hoy quiero hacer un llamado directo a nuestro ecosistema de ciencia, tecnología e innovación.
Tenemos facultades de Ingeniería de Alimentos, Química y Nutrición con capacidad para desarrollar productos funcionales que impacten la salud cognitiva y metabólica. Grupos de Biotecnología que pueden trabajar en detección temprana de demencias y deterioro cognitivo. A BIOS y a grupos de investigación explorando inteligencia artificial aplicada que se puede orientar al diagnóstico médico. Los avances en IA y aprendizaje automático, la investigación de biomarcadores y el desarrollo de fármacos han producido numerosas herramientas para el diagnóstico precoz y la prevención que siguen siendo desconocidas para la comunidad médica.
¿La Gerociencia podría convertirse en nuestra agenda? ¿Es posible que con alianzas entre universidades, empresa y gobierno, con innovación que se transfiera al mercado, y con la convicción de que el envejecimiento de nuestra población no es una amenaza podamos liderarla? Creo que podría ser la oportunidad científica más grande que tenemos y me gustaría explorarlo en la próxima columna: Cómo se ve la Gerociencia en la práctica.
Gracias, Dr. Toro, por casi tumbarme de la silla. A veces sacudir el árbol es justo lo que necesitamos. ¡A longevizar con ciencia, que ya es hora!
