Nueve meses después: sin fecha electoral no hay transición, por Esteban Gerbasi
Han pasado alrededor de 270 días desde la captura de Nicolás Maduro. La auditoría VSRTI baja a 30,2 sobre 100: muchos acuerdos, más protestas y ninguna fecha vinculante para devolverle el poder al ciudadano.
Nueve meses después de la captura de Nicolás Maduro, Venezuela sigue esperando lo esencial: votar.
Hubo una operación militar exitosa. Maduro salió del poder y está preso. Se evitó una guerra civil. Estados Unidos recuperó influencia, abrió la puerta a grandes negocios energéticos y redujo algunos riesgos para su propia seguridad. Todo eso debe reconocerse.
Pero una operación exitosa no es una transición exitosa. Trump y Rubio prometieron estabilización, recuperación y transición. A casi 270 días, el país está estancado y en varias áreas ha retrocedido. Delcy Rodríguez gobierna sin votos. Jorge Rodríguez y Diosdado Cabello continúan en la cima. La Fuerza Armada, el SEBIN y la DGCIM no han sido desmontados. El CNE no es independiente. Siguen los presos políticos. Y no existe una fecha presidencial vinculante.
Lo resumo en lenguaje común: se cortó la cabeza y se dejó el cuerpo. Maduro cayó; el sistema que lo hizo posible sigue mandando.
La auditoría baja a 30,2 sobre 100
Para separar la propaganda de los resultados actualizo cada mes la auditoría VSRTI: 48 indicadores, ocho pilares y 50 evidencias con fuente y fecha. El resultado de este corte es 30,2 sobre 100, dentro de la categoría “fracaso estratégico”. En agosto era 30,6. No avanzamos: retrocedimos.
Las tres fases del plan están débiles: Estabilización obtiene 44,3; Recuperación, 30; y Transición, 23,7. La única dimensión que aprueba parcialmente es la seguridad estratégica de Estados Unidos, con 62. Todo lo que toca la vida democrática y cotidiana del venezolano queda reprobado: transición 20, servicios públicos 23, instituciones 23, aparato represivo 26 y derechos humanos 28.
Las cuatro líneas rojas continúan activas: poder sin legitimidad electoral, presos políticos, aparato represivo intacto y ausencia de un calendario creíble. Mientras una sola permanezca encendida no puede hablarse de éxito democrático. Hoy están encendidas las cuatro.
La calle ya dio su respuesta
Mientras Washington habla de petróleo y la mesa de diálogo habla de procedimientos, los venezolanos hablan de luz, agua, salario, comida, libertad y elecciones.
La nueva ola de protestas no nació en un estudio de televisión. Nació en las casas que pasan entre 10 y 16 horas sin electricidad, en las comunidades sin agua, en los hospitales sin insumos y en los hogares donde el salario no alcanza. El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social registró 652 protestas en agosto, 288 % más que en el período........
