Hablemos del campo: ¿Llegó el momento de poner los pies en la tierra?, por Julio Castellanos
En 2010, Hugo Chávez terminó de crear, desde su enfermiza vocación destructiva, la legislación agraria que hoy nos rige. La actual y vigente Ley de Tierras y Desarrollo Agrario nació prometiendo que desde entonces la tierra cumpliría una función social, permitiría la distribución de la riqueza, lograría la seguridad alimentaria y los campesinos, a través de distintos experimentos colectivistas, uno más fracasado que el otro, serían incorporados a la producción de la tierra siempre en manos del Estado y nunca en manos particulares. Hoy en día algo quedó claro, lo que comemos, la carne, la leche, las verduras y las frutas, o bien viene importado o bien viene de los pocos productores privados que a pulmón propio sobreviven entre mil limitaciones en el campo venezolano. Créame, nada de lo que usted come, amigo o amiga lectora, viene de un “Fundo Zamorano” con una bandera clavada que diga “Tierra y hombres libres”.
Esa ley de tierras establece, o más bien rebuzna, por ejemplo, en su artículo 4 que “Las organizaciones colectivas económicas para la producción agrícola se establecerán teniendo como base los principios de mutua........
