Periodismo sin rostro: La firma reservada en Venezuela y el reto de informar con la verdad, por Edgar Cárdenas
Durante años, ponerle el nombre a un reportaje fue una cuestión de honor. Era la firma al pie del contrato con el lector, el gesto de un profesional que daba la cara y arriesgaba su propio crédito para decir: esto me consta.
En la Venezuela actual, esa norma elemental sencillamente ha venido cambiando. Firmar una nota dejó de ser solo un sello de autoría para convertirse, de la noche a la mañana, en una variable de riesgo.
Estrategia de supervivencia
Que hoy proliferen los textos que prescinden del nombre individual o que se resguardan en firmas colectivas no responde a una moda digital ni a una relajación del oficio; se trata de pura supervivencia.
Entre bloqueos a portales, cierres de medios y la amenaza siempre presente de medidas judiciales, la prensa ha tenido que reajustarse para no quedarse muda.
Al salir a la calle, la duda de los reporteros ya no pasa solo por qué........
