Venezuela: cuando darle prioridad a la estabilidad erosiona la democracia, por Antonio de la Cruz
Las democracias rara vez colapsan de manera abrupta. Al contrario, a menudo se debilitan cuando las élites aceptan arreglos transitorios que preservan estructuras autoritarias en nombre de la estabilidad, incluso después de que esas estructuras han perdido toda legitimidad social.
La situación política venezolana ha derivado en una tensión entre la continuidad administrativa del poder y la legitimidad moral que emana de la soberanía popular. No se trata de una anomalía, sino de un patrón bien documentado en procesos de erosión democrática: cuando las transiciones se diseñan para preservar estructuras heredadas, se apoyan en acuerdos deliberadamente ambiguos y descansan en actores que han perdido autoridad pero conservan control institucional. El resultado no es estabilidad, sino desgaste.
Venezuela, en enero de 2026, evidencia con claridad cómo la decisión de Washington de no respaldar militarmente al gobierno electo en 2024 y la determinación de la oposición democrática de evitar costos humanos han generado un vacío político en el que actores desprovistos de legitimidad ya no gobiernan en sentido pleno, pero continúan controlando el Estado.
La captura de Nicolás Maduro y su traslado a Nueva York, junto con su esposa, marcó un quiebre histórico. El régimen que durante años pareció inamovible perdió súbitamente su vértice. Sin embargo, la caída del líder no produjo, como muchos esperaban, una restauración inmediata del orden democrático. En su lugar, emergió una transición tutelada, administrada por figuras del mismo aparato que había vaciado de contenido a la democracia venezolana.
En ese contexto se inscribe la reunión reciente entre María Corina Machado y Donald Trump, acompañados por el vicepresidente, JD Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio y la jefa de gabinete, Susan Wiles. El encuentro, descrito como cordial y empático, fue recibido con optimismo cauteloso por la líder opositora y premio Nobel. “Contamos con el presidente Trump para la liberación de Venezuela”, afirmó. La frase es poderosa, pero también revela la tensión central del momento: ¿liberación en qué........
