Ángel Rafael Lombardi Boscán: El fin de la historia de Venezuela
Cuando cayó el Muro de Berlín en 1989; y más luego, de manera inesperada y silenciosa, toda la estructura mastodóntica de la comunista URSS en 1991: apareció un libro que causaría conmoción entre los estudios y reflexiones de los científicos sociales.
“El fin de la historia y el último hombre” de Francis Fukuyama (1992) le dio ropaje de ciencia a la explicación muy ideológica del porqué el capitalismo estadounidense y sus aliados europeos habían ganado la Guerra Fría (1945-1991).
Hegel y Kojéve, el primero, uno de los reyes de la filosofía alemana; el segundo, un desconocido pensador ruso-francés hasta ese entonces: fueron utilizados por Fukuyama para justificar la superioridad política, ideológica, cultural y económica de la Democracia Liberal ante todos sus competidores posibles.
Como toda teoría, su imperfección es calibrada por la realidad. En 2001 el derrumbe de las Torres Gemelas y el resurgimiento del islamismo radical y terrorista fue el primer torpedo sobre la base de la teoría triunfalista de Fukuyama.
Más luego, las autocracias rusas, china, iraní y hasta la venezolana, cuestionaron la placidez de un modelo político cuya aspiración mundial no se podía sostener.
Y ya en la era de Trump I y II junto con la invasión de Rusia a Ucrania (2022) y las incursiones de Israel y Estados Unidos en el dinamitado Medio Oriente, el mundo geopolítico de la Guerra Fría llegó a término.
Incluso, la guerra más corta de la historia militar, no más de tres horas, ocurrida el 3 de enero del año 2026 por los Estados Unidos sobre Venezuela, ha implicado el resurgimiento de una nueva filosofía geopolítica en el continente americano.
Los Estados Unidos, en la voz de su ministro de la guerra, acaban de señalar que desde Groenlandia hasta Ecuador todo ese inmenso territorio forma parte de la: «Gran América del Norte» (Greater North America).
La incursión sobre Venezuela terminó por definir los alcances imperiales de los Estados Unidos asumiendo estos territorios como estratégicos y libres de la influencia hostil de sus enemigos.
La Democracia no es el fundamento de la nueva política del........
