¿Por qué rendimos menos con calor?
Trabajador en un día de calor. / Oscar Bayona / RG7
Estos días basta con salir a la calle a media tarde para comprobarlo. Cuesta caminar. Cuesta pensar. Y, si somos sinceros, también cuesta trabajar. Muchas veces lo atribuimos a la pereza. "Con este calor no hay quien haga nada", solemos decir. Pero la realidad es bastante más interesante. No se trata de falta de voluntad. Es biología. Y también es física.
Nuestro cuerpo funciona como una máquina extraordinariamente eficiente, pero por encima de cualquier otra tarea tiene una obsesión. Mantener la temperatura interna cerca de los 37 grados. Todo lo demás puede esperar.
Cuando el ambiente se vuelve demasiado caluroso, el organismo activa un auténtico dispositivo de emergencia. Aumenta el flujo de sangre hacia la piel para disipar calor, comenzamos a sudar, el corazón trabaja más deprisa y el cerebro dedica una parte creciente de sus recursos a evitar que la temperatura corporal siga........
