El martirio del silencio
El ejercicio de la autoridad en la Iglesia conlleva cruces invisibles que rara vez trascienden los muros de los despachos o la intimidad del sagrario. Una de las más pesadas y punzantes es, sin duda, el sufrimiento de un obispo cuando se convierte en el blanco de descalificaciones, insultos o calumnias por parte de un miembro de su propio presbiterio. El dolor ante la traición económica o pastoral es inmenso, pero el ataque deliberado al honor personal y a la dignidad del prelado abre una herida de una naturaleza mucho más íntima y destructiva.
Para un obispo, el sacerdote no es un subordinado en una estructura empresarial; es un colaborador necesario, un confidente y, en muchos........
