La queja como síntoma
Acude a consulta una joven de 29 años, casada, hija única y madre de un niño de año y medio: educada, con buena presencia y con aceptable formación académica, tiene un trabajo administrativo en el que se encuentra muy satisfecha, tanto con el objetivo del mismo, como con los cinco compañeros con los que comparte su tiempo. En estos momentos ha solicitado media jornada para estar más cerca de su hijo, sobre el que vive volcada junto con su marido, que la apoya de forma incondicional. Se podrían definir como una pareja feliz, que han conseguido obtener todo lo que habían soñado. Sus padres, domiciliados en otra provincia, mantienen permanente contacto con su hija, no obstante, su padre, consumidor habitual excesivo de alcohol, presenta un comportamiento cada día más inestable, habiéndose agravado con la ausencia de la hija, circunstancia que plantea enfrentamientos y discusiones casi permanentes con su mujer, haciendo que esta acuda de forma reiterada al auxilio de su hija, mediante llamadas casi diarias, de tal forma que, en cualquier momento o circunstancia, suena el teléfono, pudiéndose escuchar las quejas cargadas de irritación y hartazgo de la madre, amenazando con la........
