La temeridad del Gobierno con el crucero del hantavirus
El barco MV Hondius, el pasado lunes, en la costa de la isla de Santiago, en Cabo Verde. / EFE/EPA/Elton Monteiro
La gestión de las crisis sanitarias exige, por encima de todo, rigor, transparencia y un respeto escrupuloso a los protocolos internacionales. Sin embargo, lo que estamos presenciando en España con la acogida del crucero afectado por un brote de hantavirus en las costas canarias, y su posterior traslado a Madrid, no es un ejercicio de humanitarismo, sino una nueva exhibición de irresponsabilidad política. Una vez más, bajo el disfraz de una «solidaridad» mal entendida, el Gobierno de España está comprometiendo la seguridad de sus ciudadanos para blindar intereses particulares y para activar cortinas de humo mediáticas.
Resulta asombroso que un Gobierno europeo ignore de forma tan flagrante el principio del Estado del pabellón. El crucero en cuestión navega bajo bandera de los Países Bajos y, según el derecho internacional, es dicha nación la responsable legal, sanitaria y diplomática de garantizar que la embarcación cumpla las normas y de gestionar las crisis que ocurran a bordo.
Al aceptar el desembarco en Canarias, España no solo asume un riesgo........
