El orden del día y el ruido
Las noticias, ese bombardeo constante que nos deja aturdidos / Ilustración de Nana Pez
Hay semanas en las que salir en bicicleta por Murcia es como intentar avanzar entre una nube de mosquitos informativos: pedaleas, esquivas, respiras… y aun así acabas tragándote alguna de las innumerables noticias absurdas que te dejan peor que esquivar la maleza en el carril bici del puente de la Ronda Sur. Y mientras mantienes el equilibrio y maldices al coche que te adelanta sin dejarte el dichoso metro y medio, piensas que quizá Éric Vuillard tenía razón en El orden del día (Tusquets Editores, 2018): la historia no avanza a golpes épicos, sino a base de pequeñas miserias envueltas en papel oficial.
La realidad progresa con esa misma mezcla de solemnidad y absurdo que él retrata: pasos silenciosos, gestos mínimos, decisiones que parecen inofensivas hasta que, de pronto, ya es demasiado tarde. Un texto que, además, te mira con esa media sonrisa irónica de quien sabe que la historia no es una epopeya, sino un catálogo de miserias humanas envueltas en papel oficial.
Éric Vuillard reconstruye los engranajes que permitieron el ascenso del nazismo, no desde los grandes discursos ni las fotos en blanco y negro que todos hemos visto mil veces. Lo hace desde los despachos, los........
