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Sucios Socios

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24.07.2026

Cuando hace semanas, publiqué un artículo sobre los Abogados del Estado, se me llamó de todo, desde lo más tibio de “exagerado” a lo más fuerte de “incendiario”, pasando por el en boga de “manipulador”, añadido al silencio de esa inmensa mayoría a la que, quizá por propio interés, o desinterés, otorgamos la frase-pomada de “el que calla, otorga”… Sea como fuere, fué un escrito que levantó cierta polémica, por cierto que inesperada por mi parte, al creer que mis lectores son ociosos a las historias sobre la farragosa Administración del Estado, en cuyo fárrago, por cierto, se pierden miles de millones de euros. Y mucho más cuando mi firma es la marca blanca del supermercado.

Sin embargo, yo no soy un tipo imaginativo, aunque unos cuantos así lo crean. No tengo esa capacidad de fantasía para crear esas espectaculares tramas, ni estoy dotado de inventiva suficiente como para creer que esas monumentales estafas (igual se pueden llamar robos, no lo sé) se puedan dar al amparo de las leyes… Se me olvida a menudo que lo legal igual puede ser inmoral, y que en éste nuestro país, solemos cuidar más de lo estético que de lo ético. Y eso es lo que pasa en las verdaderas, auténticas y genuinas Cloacas del Estado: las cloacas intestinas de las otras cloacas que nos cuentan; los hacedores, posibilitadores y trabajadores (también podría decir manipuladores) de una legislación que luego utilizan en beneficio propio.

Por eso mismo que, a todos aquellos que me lean y estén........

© La Opinión de Murcia