Un mundo mejor
El cantante puertorriqueño, Bad Bunny, durante su actuación en el descanso de la Super Bowl, en California. / EFE/Acoustyle
No soy apolítica. Nunca lo he sido y reconozco que siento cierta desconfianza hacia quienes se presentan como tal, como si la neutralidad fuera una virtud. La vida, creo, no permite la tibieza: vivir sin opinar es abdicar, renunciar, de la propia responsabilidad intelectual y moral. Hay que tomar posición, construir criterio y actuar con conciencia. Opinamos constantemente: con cada gesto, con cada palabra y con cada silencio. Un «no me importa» o «no tengo opinión» me resulta tramposo e hipócrita, pues a menudo encubre la renuncia a la realidad y a sus exigencias éticas.
En mis escritos procuro, con deliberación, no abordar asuntos estrictamente políticos. Sin embargo, casi todo lo que hacemos tiene un impacto social, y lo social, inevitablemente, es político. Evitar ciertos temas no significa carecer de criterio; significa decidir cuidadosamente cómo y cuándo exponerlo. Hoy, más que nunca, mi juicio ante los acontecimientos del mundo es de preocupación y alarma y considero que es el........
