Ocho años sin política de vivienda, un acto final de crueldad derechista y fin de etapa
Todo cambió en este país cuando la gente vio en sus televisores el desahucio violento de una mujer de 87 años porque no podía pagar los más de 2.000 euros que le exigía el fondo buitre que se había hecho con la propiedad de su casa.
La indignación estalló y una población mayoritariamente joven tomó las calles y la Puerta del Sol. Lo de Maricarmen fue el detonante que hizo aflorar el profundo malestar de una parte muy importante de la población que no puede ni alquilar una vivienda ni comprarla. España es el país europeo donde más cuesta disponer de un techo bajo el que vivir.
Y ese mérito hay que atribuírselo, durante los últimos ocho años, a unos gobiernos etiquetados como progresistas cuya inacción en este asunto -que se traduce, en la práctica, como acción en favor de unos mercados especulativos- nos ha conducido a una situación insostenible, que amenaza no sólo con provocar un colapso social, sino también económico.
Esta política ha convertido a nuestro país en el paraíso de unos fondos buitre que concentran aquí el grueso de sus inversiones europeas y ha desembocado en una relación entre caseros e inquilinos en la que estos últimos se encuentran en una situación de indefensión difícilmente comparable con la del resto de Europa. Quizá tenga algo que ver con ello el hecho de que Sánchez se haya reunido, entre 2018 y 2025, al menos en tres ocasiones con fondos buitre estadounidenses, ofreciendo España como un mercado........
