La cobardía política del delegado de Sánchez en la Región
Francisco Lucas, secretario general de los socialistas murcianos. / PSRM
Ha debido coger algún tipo de alergia a la Asamblea Regional durante el tiempo que estuvo como diputado del Grupo Parlamentario Socialista, del que llegó a ejercer de portavoz. Pero, desde que es secretario general de los socialistas de la Región, Francisco Lucas no ha hecho nunca acto de presencia en la Cámara autonómica. Ni tan siquiera tuvo a bien acudir como público durante los debates de Presupuestos y del Estado de la Región.
Desde el Grupo Parlamentario Popular hemos pedido ya en dos ocasiones su comparecencia como delegado del Gobierno de España en la Región. Primero, para que diera explicaciones de por qué dejó a 100.000 vecinos sin agua potable durante 15 días. Después, se le convocó el martes de la semana pasada para que informara acerca de las muchas infraestructuras que quedan todavía pendientes en nuestra tierra, y cuya ejecución son competencia del Gobierno central al que él mismo representa.
Sin embargo, el señor Lucas ha rechazado dar explicaciones tanto en una como en otra ocasión. Pero su ausencia el pasado martes se hizo especialmente humillante cuando nos enteramos de que esa misma mañana estuvo muy cerca de la sede de la Asamblea, en concreto en Tentegorra. Porque, en efecto, decidió viajar a Cartagena, pero no para informar sobre la situación de las infraestructuras hidráulicas o de protección del Mar Menor, sino a visitar las obras de acondicionamiento del parque Rafael de la Cerda.
Pudo haber aprovechado su presencia en Cartagena para pasarse por la sede de la soberanía popular de los ciudadanos de la Región y aclarar todas las dudas acerca de materias que son de interés general para nuestra tierra. ¿Qué es lo que se lo impidió? En su respuesta a nuestra solicitud de comparecencia, puso como excusa que no está obligado legalmente a hacerlo. Tampoco tenía obligación de visitar esas obras en Tentegorra, pero decidió hacer un poco de postureo en un acto en el que nadie pudiera importunarle o ponerle en aprietos, en lugar de dar la cara ante los representantes políticos de la Región.
¿Qué tiene que pasar para que el señor Lucas se decida a acudir a la Asamblea, para que deje de despreciar y humillar a la casa de todos los ciudadanos de la Región? ¿Acaso tenemos que esperar al día que no tenga más remedio que hacerlo como diputado de la oposición? Porque, según señalan distintas encuestas, está por ver que lo haga como líder de la oposición…
¿De qué tiene miedo el señor Lucas? ¿De quedar en evidencia y en ridículo ante las preguntas de los diputados regionales? La aversión del delegado de Sánchez a dar la cara también se manifiesta en sus comparecencias ante la prensa, a la que frecuentemente no admite preguntas. Siguiendo el nefasto ejemplo de su jefe, cuando se trata de ofrecer explicaciones, huye de sus responsabilidades y se esconde.
Entendemos que le resulte imposible defender y justificar la política de maltrato, castigo y abandono hacia nuestra tierra por parte del Gobierno que él representa. Y que, por ejemplo, le sea difícil explicar que, poco después de comprometerse él mismo a la reapertura de la línea ferroviaria Murcia-Albacete antes de que termine el año, quedara desautorizado por el mismísimo ministerio de Transportes al admitir que no es una prioridad. Pero un dirigente político, máxime si ejerce como máximo representante de la Administración General del Estado en una comunidad autónoma, debe demostrar transparencia, rigor, dar explicaciones y aclarar aquello que le exigen los ciudadanos.
El señor Lucas se escuda en una falta de obligación legal para no afrontar sus compromisos ante los ciudadanos y sus legítimos representantes políticos. Y a eso se le llama simple y llanamente cobardía política. No, no está a la altura del cargo que ostenta.
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