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¿Afectará la crisis de Vox a la gobernabilidad? | Lo que mande Abascal

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15.03.2026

El líder de VOX, Santiago Abascal (i) y el portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith (d) en el Congreso / Eduardo Parra

No parece que tenga que cambiar mucho en Murcia tras la crisis en Vox resuelta con la expulsión del exlíder regional, José Ángel Antelo, y su pase al Grupo Mixto en la Asamblea de Cartagena. Eso es así porque, si acaso alguien lo dudaba, se ha reafirmado el control férreo que el jefe nacional ejerce sobre sus súbditos partidarios, pues no cabe llamarlos de otra manera visto lo visto en las últimas semanas. O sea que habría que completar el "Santiago, y cierra España" con "y también gobierna el partido".

De forma y manera que las relaciones de supuesta gobernabilidad de la Comunidad por un PP sin mayoría absoluta y con Vox como formación determinante quedan exactamente igual que estaban antes. Pancorbo hará lo que Antelo tenía que haber hecho: decir sí "bwana" a todo lo que diga Abascal. Aunque la ocasión la pinta calva para preguntarse seriamente quién maneja realmente los hilos que emanan dizque decisoriamente desde el Palacio de San Esteban.

El partido supuestamente gobernante está sometido a un chantaje permanente por los santiaguistas, que no dejan de presionar, inasequibles al desaliento, sobre cualquier resorte legislativo que creen les pueda facilitar un aumento de influencia social y de futuros resultados electorales. Sin embargo, la última iniciativa en ese sentido, la propuesta de prohibición legal del niqab y el burka en la Región, ha tropezado con la negativa cerrada del resto de fuerzas parlamentarias murcianas, en bloque.

Es engañoso ese resultado. Cierto que, por una vez y sin que sirva de precedente, los de López Miras han rechazado claramente la iniciativa. Pero piénsese, como ya vino a decir y se podría interpretar de las palabras del mismo diputado portavoz "popular", Joaquín Segado, que es tan insignificante la presencia de esos aditamentos en las calles regionales que, en la práctica, ni merece la pena legislar al respecto.

O sea que ese aparente "cordón sanitario" frente a la propuesta abascalista ni es tal ni tiene valor alguno. Porque, de hecho, el grupo de extrema derecha viene sacando adelante sus ocurrencias, haciendo que el PP se pliegue a sus designios en la mayoría, por no decir todos, de los temas realmente importantes en cuanto a legislación autonómica se refiere: reforma de la Ley del Mar Menor, supresión de centros de menores, bajada de impuestos autonómicos, medidas de política social, privatización subrepticia de la Sanidad...

Temas todos ellos dignos del mejor neoliberalismo antiestatista proveniente de los famosos "neocons", en el que tanto el PP como Vox se sienten cómodamente instalados a la vera del Segura y del Mediterráneo. Así que todo indica que seguirá igual el mecanismo político regional: el gobernando "por delegación" abascaliana, haciendo equilibrios para que no parezca tal cosa mientras sigue asumiendo una tras otra las propuestas de , es decir, de Abascal.

Tras lo de Extremadura, lo de Aragón y lo de este domingo en Castilla y León, a López Miras no se le ocurrirá convocar elecciones para despejar el camino y conseguir una mayoría que le dejaría gobernar cómodamente en solitario. Esas tres regiones citadas, y ya veremos si también Andalucía, muestran que el PP estatal ha cometido un error de cálculo garrafal: quería darle la estocada final y fatal a Pedro Sánchez y se ha dado tres tiros en el pie —veremos si también un cuarto—, agravando su inestabilidad política y obligado ya sin remisión a una cojera permanente sostenido por la muleta de Vox... si quiere seguir gobernando aunque solo sea nominalmente.

No se sabe si esa estrategia fue ideada por Feijóo o por Tellado. Da igual: es merecedora de un premio al despropósito. Con semejantes resultados en otros territorios, el PP murciano no puede sino aspirar a mantener el statu quo ante un Vox impertérritamente colocado en posición uno de saludo a Abascal, como mostró el calvario anteliano, haciendo cábalas populistas a ver si en las siguientes elecciones autonómicas consigue salvar los muebles y evitar que se produzca el sorpasso. Pues si hay una región donde eso se puede producir, es Murcia. Oficializando así la política de hágase la voluntad del "Duce" . Que es lo que casi ya hay.

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