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Traiciones y lluvia de barro

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08.03.2026

Fragmento de la película 'Sirat' / L. O.

Hace aproximadamente un mes, alguien me dijo: "Van a por Antelo". "¿Por qué?", pregunté. "Porque quieren quitárselo de en medio. No lo ven lo suficientemente enchufado al cuadro de Abascal. Y, además, hay quien de aquí que le está haciendo la puñeta en Madrid continuamente". Aunque mi informador es un amigo que siempre ha tenido una muy buena mano en política, no llegué a creérmelo, pero lo que está pasando con el otrora jefe absoluto de Vox en Murcia se acerca mucho a lo que en los combates se llama 'hacer una carnicería'. No sé yo si al joven baloncestista le merece la pena mantenerse en política a cambio del fusilamiento al que está siendo sometido por parte de sus compañeros de partido. ¿Y qué hará cuando se encuentre cara a cara con ellos? Qué situación, oiga.

Desde tiempo inmemorial, es decir, desde 1978, los habitantes de esta Región hemos asistido a situaciones muy parecidas a lo que está ocurriendo ahora con el joven Antelo dentro de su partido. Es cierto que unos han sido más discretos que otros en lo que a las crisis se refiere, pero haberlas las ha habido, incluso en las más altas esferas del poderío político local. Ataques, traiciones, puñaladas por la espalda, rupturas entre compañeros que habían sido amigos del alma —hubo algún traicionado por el padrino de su hija—, etc. Ningún problema cuando los militantes no tocan poder, pero en cuanto se les da una mesa y una silla en un despacho, siempre hay un compañero que está dispuesto a clavarle el puñalito.

Un hombre de unos sesenta años a la dependienta de una perfumería en voz más bien baja: "Me han dicho que hay una cosa para el pelo que oscurece las canas y que no se nota mucho".

Anécdotas de partidos políticos

Un militante poderoso del PP me dice: "En un acto de mi partido, cuando alguien está hablando y los sentados en la primera fila aplauden, todos los demás aplaudimos, aunque no estemos de acuerdo". En un congreso del PSOE, vi llorar desconsoladamente a un militante porque lo habían quitado de las listas al Ayuntamiento, mientras juraba que nunca se lo perdonaría al secretario de Organización. En Izquierda Unida siempre había una especie de culto a los militantes mayores, un respeto que iba más allá de lo usual. Y más si uno de ellos era profesor de la universidad.

Un amigo me enseña su coche en la puerta de su casa: "Mira cómo está. Y no quiero lavarlo porque han dicho que va a llover más arena este fin de semana". Efectivamente, el aspecto que presenta el coche es terrible, totalmente cubierto de barro amarillento, con medio desierto del Sahara sobre cada rincón de la carrocería.

A veces miro a mi alrededor dentro de mi casa y me pregunto qué va a pasar cuando mi mujer y yo nos vayamos al cielo. El tema es que hay muchas cosas, muchas, por todas partes. Cuadros, esculturas, miles de libros, decenas de objetos traídos de viajes, muebles, etc. Un ejemplo, una de las esculturas mide 1.50 metros de altura y es una mujer embarazada sentada en una silla. ¿Dónde van a poner eso mis hijos en sus casas? ¿Y un cuadro de 1.90 x 1.50? ¿Y una cabeza mía en bronce a tamaño natural? Menudo problema que van a tener los descendientes.

Una mujer a su marido, ambos mayores, por la calle y con bolsas en la mano. "¡No compres más, ya, hoy, joder!".

En las emisoras de radio dan el estado de las carreteras regionales a las 9 de la mañana. Suele ser bastante preocupante. Hay tres o cuatro puntos alrededor de la ciudad de Murcia donde todos los días se producen líos y retenciones. Y luego están los especiales, los que no son diarios, que si un coche parado por aquí, que si un accidente por allá. Lo cierto es que el tráfico en la capital y alrededores es un verdadero problema cada día que sale el sol.

En el telediario de La 1, hablan de la feria ARCO y ponen imágenes. Aparece la pintora murciana Sonia Navarro y una de sus preciosas creaciones con materia prima de esparto. Ha vendido varias obras, se dice. Algunos escribimos aquí hace ya muchos años que esta mujer era una gran artista.

Una vez entregados los Goya, se me ocurre lo siguiente: es cierto que la película Los domingos está muy bien hecha y perfectamente interpretada -Patricia López Arnaiz está insuperable-, pero a mí me pareció mucho más interesante y original Sirat, o sea que el premio a mejor película se lo habría dado a Sirat. Los premios a Sorda se merecían totalmente, es una delicia de película. La cena se llevó algo, pero yo le hubiera dado más, me pareció divertidísima. A Los tigres le dieron el de efectos especiales. He de reconocer que me la he dejado a la mitad. Y el de mejor actor a José Ramón Soroiz está muy bien dado. La película Maspalomas es muy buena también. Lo cierto es que la calidad media de las películas españolas de estos Goyas es muy alta.

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