El tiempo que nos queda
‘Clave, lirio, lirio y rosa’, de John Singer Sargent.
Cada momento de la vida tiene su particular belleza, su irresistible sabor a tiempo detenido; a tiempo misterioso que no se detiene. No comparto ni me siento identificado con la general apología de la juventud que, en casi todos los sitios, se ensalza constantemente en detrimento de la madurez o de la ancianidad. No. El ecuador de la vida ofrece otra visión, acaso más certera, del trascurrir de la vida. Me cuesta comprender a las personas que ocultan su edad insistentemente o hacen esfuerzos —sobrehumanos— por tratar de rebajarse, quizá, unos pocos años. Asumir con amor que estamos de paso y que el tiempo se nos enreda entre los dedos, dibujando y desdibujando nuestro rostro no es tragedia, sino las normas de juego establecidas desde el principio. Este paso voraz de los minutos ha sido uno de los grandes temas de inspiración en la historia de la creación humana. Pintura, escultura y literatura, principalmente, han estado, desde hace milenios, marcadas por el sino de Cronos.
A pesar de lo anteriormente dicho —que creo con total sinceridad—, no dejo de sorprenderme por la velocidad con que han........
