menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Descifrando iconos

19 0
11.04.2026

‘La última cena’, de Leonardo da Vinci.

Hay obras de arte tan enormes -y harto difundidas- que han terminado formando parte de nuestra vida cotidiana, del día a día de millones de personas; aunque en la mayoría de ocasiones no seamos conscientes de ello. Consecuencia de lo anterior, son también los lugares que han trascendido al imaginario colectivo gracias a geniales obras que hablaban de estos o que alumbraron a las mismas en su gestación creativa. Sirva de ejemplo la ciudad italiana de Verona, donde Shakespeare nunca estuvo y, sin embargo, ubicó en la misma su drama más universal y conocido. De igual forma, encontramos reproducciones de obras de arte en ropa, objetos o imágenes publicitarias de las que conocemos su imagen pero ignoramos su historia y sentido original; así como la biografía de sus autores. Hace poco confirmaba esto, nuevamente, con mis alumnos de segundo de bachillerato con las conocidas obras de 'El beso' de Gustav Klimt, y 'El grito' de Edvard Munch.

Pero me gustaría centrarme, en esta ocasión, en la que es la obra de arte religioso más conocida de la historia occidental. Una obra fascinante que ha sembrado admiración y preocupación desde su misma........

© La Opinión de Murcia