menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Todo a la vez en todas partes

19 0
31.05.2026

Ilustración de Leonard Beard que resume el estado de la política nacional durante esta semana, así como el paso en falso del PSOE en Cartagena. / Leonard Beard

¿No querías caldo? Pues ahí llevas tres tazas llenas. El relevo tranquilo (aparentemente) en la alcaldía de Murcia; la nueva vuelta de tuerca a la moción de censura en la de Cartagena, y para postre una remodelación del Gobierno regional. Una emocionante serie plagada de giros de guion de lo más imprevistos.

Todo a la vez en todas partes. Porque esto es tan solo en este barrio. Por allá arriba no hay lugar para la tregua: el beatífico Zapatero y sus testaferros; las joyas regaladas; la Kitchen del PP y la Kitchen de Ferraz; la tal Leire ni fontanera ni cobarde, y otra vez Santos Cerdán; el juicio por el trifásico al hermanísimo; el sumario de Begoña, con su software y su asistenta para todo; la UCO y la UDEF trabajando a saco en el jardín de las tramas que se bifurcan; el Gobierno, desatado contra la Justicia a fuer de declarar que la respeta, menos uno, Puente, que en vez de indicios detecta fumadas; el presidente, haciendo chistes malos desde el Vaticano; la siempre dicharachera María Jesús Montero, desaparecida, por suerte; el PNV amagando sin dar a la espera de recibir más; los socios de Sumar, escandalizados por todo, menos de lo que debieran, es decir, de ellos mismos, y el CIS anunciando gloriosos triunfos del PSOE desde las ruinas. Mientras tanto, los socialistas murcianos tratan de enganchar al PP con un equivalente a los cribados andaluces, en este caso a costa de las prótesis, una oportunidad sobrevenida para intentar paliar su desolación.

El fiasco de la moción de censura cartagenera ha resultado a la postre un nuevo elemento de desgaste para los socialistas, que estaban mejor conservando su identidad y diseñando una alternativa propia

El fiasco de la moción de censura cartagenera ha resultado a la postre un nuevo elemento de desgaste para los socialistas, que estaban mejor conservando su identidad y diseñando una alternativa propia

Cartagena: tres veces tres

Pero en Cartagena el PSOE se ha quedado colgado de la brocha ante la finísima reacción de Noelia Arroyo en un golpe de ingenio político que, por menospreciarla, no calcularon. El factor humano es la clave de la implosión de Vox: de sus cuatro concejales se mostraban incompatibles dos frente a dos, y uno de los dúos, el disidente de las siglas, fue captado por el tripartito opositor (MC, PSOE, SC) para completar la mayoría de catorce. Pues bien, Arroyo decidió cambiar cromos: ha suspendido a los ortodoxos de Vox, que difícilmente votarán a favor de una moción impulsada por el PSOE, y vuelve a atraer a los díscolos, que se habían mostrado capaces de hacerlo para perjudicar a sus excompañeros.

No es por nada, pero ya lo escribí aquí el pasado domingo: los impulsores de la moción desconfiaban de........

© La Opinión de Murcia