Ruido blanco
Una persona deposita su papeleta dentro de la urna. / JOSEMA MOLINA
Imaginemos, por un instante, por ese corto espacio de tiempo que se tarda en leer una columna de periódico (la vida entera cabe en una columna de periódico, la vida es una columna de periódico, algo a veces trivial, siempre pasajero, volátil, que muere cuando nace, como la rosa del poema), que vamos a comer a un restaurante. No nos ha llevado allí el apetito (el hambre es otra cosa, el hambre queda en el negociado de las catástrofes), más bien es que, llevados por la costumbre, por esas rutinas que acompasan nuestras vidas, es la hora. No sentamos a la mesa y consultamos la carta. Pero después de una atenta........
