El milagro del agua
Les he contado muchas veces, queridos y queridas, que cuando volví de Tanzania me pasé un tiempito viendo los grifos de casa como una suerte de mágico artilugio del que brotaba el maná. No es para menos, teniendo en cuenta que en la zona de Dodoma, donde conocí a un fantástico grupo humano con unas condiciones de vida bastante espartanas, había que recorrer treinta kilómetros para acceder a agua más o menos segura. Y teniendo en cuenta que tal viaje se hacía normalmente caminando, vean ustedes el panorama… Claro, así comprenderán mi fascinación por la disponibilidad del líquido elemento en condiciones óptimas, habitual aquí pero no por ello menos fantástica…
Es por esa experiencia y por otras en Bolivia, Guatemala y, especialmente, Etiopía, que me gusta difundir la idea de que el acceso al agua potable y al saneamiento, servicios sociales básicos de gran valor, son un logro de esta sociedad del que podemos estar orgullosos y orgullosas, pero que no es ni automático ni fácil. Más bien todo lo contrario… Si, además, puedo contarle tal idea a las personitas que se están formando para tomar nuestro relevo mañana, mejor que mejor… Y en tal tesitura me hallo, habiendo programado desde hace años distintas visitas a lo que denomino «Ciclo del agua», que consiste en ver el trayecto de ese líquido vital desde un embalse a su vuelta al mar…
Pero, para eso, hace falta un socio implicado y con ganas de difundir una cultura del agua absolutamente imprescindible en los tiempos que corren… Y, fíjense, hace años que tengo la suerte de contar como amigo con Alejandro Pisa, director-gerente de Emafesa, Empresa Mixta de Aguas de Ferrol, con el que no hicieron falta muchos argumentos para que él mismo creyese en el proyecto como propio. Así las cosas, ya van un par de visitas con alumnado del CPI de Atios (Valdoviño), y alguna otra con alumnado del IES Concepción Arenal (Ferrol), que además tiene ciclos de Formación Profesional bien interesantes sobre análisis químico y calidad de agua y el medioambiente en su completa oferta educativa…
Y no es solamente Alejandro quien nos abrió las puertas de la empresa concesionaria, con el objetivo de formar a una futura ciudadanía más consciente del milagro diario que significa la disponibilidad de agua potable y el saneamiento. Un importante número de trabajadores y trabajadoras se involucraron con ganas en la actividad, haciendo de la misma una actividad atractiva y agradable. Desde Ildefonso, director de Explotación, a David, Socorro, Paco, Manolo, Raquel y otros trabajadores y trabajadoras a los que extendemos, con cariño, nuestro agradecimiento más sincero. Y es que es de ley hablar del trabajo bien hecho… Un trabajo que insisto siempre en que comience con una charla de Alejandro en los diferentes centros, como prólogo a una bien interesante propuesta.
La visita comienza en As Forcadas (Vilaboa, parroquia de Valdoviño). Allí el Concello de Ferrol es el titular de la parcela donde se asienta una enorme masa de agua controlada por Augas de Galicia. Y ese es el punto en el que comienza el viaje del líquido del que se surte Valdoviño, con su propio sistema de potabilización y distribución, y que continúa hacia la ETAP de Catabois, que también está incluida en la visita. Allí el agua bruta procedente del embalse llega a la obra de entrada, para comenzar un proceso donde el policloruro de aluminio como floculante, el carbón activo y el filtrado con arena de
sílice, entre otras etapas, preparan el agua para su cloración y posterior trasvase al sistema de depósitos de la ciudad de Ferrol. Paralelamente, una parte se exporta en alta presión a otros concellos (Narón, Fene, Ares y Mugardos) que a su vez luego ejecutarán la oportuna distribución.
Uno de los mayores bombeos de Europa aborda la tarea de vencer a la gravedad para impulsar el agua procedente del interceptor de la Ría más arriba de los túneles de A Graña. Será el comienzo del periplo de las aguas negras y pluviales recogidas por esa formidable obra, que ha propiciado una limpieza integral de la Ría, y la recuperación de espacios como la Praia de Caranza o el precioso parque de Xubia (Narón) y Neda.
Y, finalmente, la llegada a la Estación Depuradora de Prioriño, que termina de ejecutar el milagro de preparar el agua para su vertido al mar en condiciones seguras, a más de cuarenta metros de profundidad y a un kilómetro de la costa, mediante difusores en diferentes localizaciones. Se trata de un agua tratada con diferentes procedimientos, que incluyen
la biorremediación sobre sustrato de biolita y la desinfección con lámparas ultravioleta, que permiten asegurar el mejor acabado posible en una instalación proyectada para hasta 200.000 habitantes, que no es poco… ¡25 millones de metros cúbicos al año!
Y es que detrás del grifo y del inodoro, cada día se produce un milagro… ¡No lo duden!
